Esta es la heroíca historia de un joven atleta que en 1980 corriendo durante 143 días, unos 5.373 kilometros por todo el Canadá, cambió la vida de muchas personas para siempre. Cuando tenía 18 añós y siendo un deportista con mucho futuro a Terry se le diagnosticó cáncer en los huesos, su pierna derecha fue amputada, pero no sus ganas y su increible fuerza para luchar, con una protésis muy limitada, si tenemos en cuenta los grandes avances que hoy en día se han hecho en esta materia, Fox comenzó a correr y no sólo eso, con su coraje empezó a concientizar a la gente, al inicio de la gran maratón en la que el joven canadiense buscaba recursos para las organizaciones contra el cáncer, que por ese entonces apenas si erán conocidas, no se veía a nadie por las carreteras en que Terry Fox luchaba contra los limites humanos, con un paso lento e incomodo que mostraba el gran dolor que sufría con su protesis avanzaba kilometro a kilometro, días después el país empezó a conocer su hazaña y muy pronto las personas se fueron amontonando en los caminos para ver correr a Terry Fox, muchos le seguían y le aplaudían a más no poder, otros tantos lloraban o reían emocionados al ver la incansable lucha de este hombre solitario, en poco tiempo este joven al que algunos llamaban discapacitado inspiró a toda una nación, una nación que carecía de heróes, ellos no tenían a un Marthin Luther King, o a una Hellen Keller, pero ahora tenían a un muchacho común y corriente que corría por la causa más noble que alguien pudiera imaginar, Terry Fox había tocado sus corazones, las donaciones no se hicieron esperar y pronto miles de dolares llegaron las cuentas de las organizaciones que luchan contra el flágelo del cáncer, en cada poblado al que llegaba el corredor de la esperanza era recibido con honores, en las escuelas los niños coreaban su nombre como si le conociesen hace mucho y en los caminos los ancianos le saludaban como si fuese su hijo o su nieto. Un día cuaquiera, cansado, muy cansado, Terry no pudo terminar su meta, pero lo que había logrado con la fuerza de su corazón no tenía ningún limite. En 1981 Terry Fox murío de cáncer y el mundo entero lloró su partida, desde el más humilde hasta el mas poderoso se sintieron tristes… “Ocurre muy rara vez en la vida de una nación que el espíritu valiente de alguien une a toda la gente tanto para celebrarlo en vida como para extrañarlo en su muerte… No lo veo como alguien que haya sido vencido por la desfortuna, sino como aquel que nos inspiró con el ejemplo del triunfo del espíritu humano sobre la adversidad”.
Trudeau, Primer Ministro De Canadá.

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Juan Carlos Berrio